23 abril, 2015

Oj eras

Intenté ocultar el pecado de sus ojos con corregir su mirada. Ante un descuido, su cara se lavó y dejó al descubierto el frío secreto de su alma.
Anheló ser blanca como la nieve pero su rebeldía se lo impidió.
Llamó a mi auxilio y yo, sin ganas, le ayudé para quizás luego no arrepentirme de haberme arrepentido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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